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eccema

Cuidados para el eczema atópico

El eczema o eccema atópico es un trastorno cutáneo crónico que cursa con erupciones en la piel que causan enrojecimiento y picor. Suelen alternarse periodos de brote y remisión, y normalmente afecta a personas con alergia o asma. Aunque no tiene cura, un tratamiento adecuado ayuda a aliviar los síntomas y aumentar el tiempo inter-brote.  ¿Cómo saber si tengo eczema atópico? Las enfermedades de la piel pueden confundirse entre sí muy fácilmente, ya que muchas veces cursan con inflamación, enrojecimiento y picor, por eso lo mejor es consultar al dermatólogo para que pueda elaborar un diagnóstico. Ahora bien, antes de ir a la consulta hay algunos síntomas que nos pueden hacer sospechar de que sufrimos eczema atópico. Lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de una enfermedad crónica que intercala periodos de brote con momentos de remisión, por lo que aunque los síntomas desaparezcan, probablemente vuelvan a aparecer. Además, podemos identificar placas de color rojo o marrón de piel seca, engrosada, agrietada y escamada que suelen causar un intenso picor, y que son el principal síntoma de la atopía  La dermatitis atópica se puede manifestar desde bebés, y normalmente aparece antes de la edad adulta y desaparece durante la adolescencia. En los bebés, el eczema suele aparecer en zonas carnosas (como las mejillas), los brazos y el estómago. En niños y adolescentes normalmente el eccema se produce en los pliegues de codos y rodillas, las manos y la cara. ¿Cómo se trata el eczema atópico?  El tratamiento de la dermatitis atópica en brote suele incluir el uso de corticoides, ya que ayudan a reducir la inflamación y la irritación. Es importante aplicarlos cuando sea necesario siguiendo las indicaciones del médico, pero hay que tener en cuenta que son hormonas implicadas en muchos procesos metabólicos y a la larga pueden conllevar diversos efectos secundarios.  Para poder hacer un uso racional de los corticoides y evitar los temidos brotes, la mejor terapia es la prevención cuidando la piel con productos sanitarios en nuestro día a día, especialmente en niños. Así conseguiremos aumentar el tiempo interbrote y reducir el uso de los corticoides, reservando así el uso de estos medicamentos en los brotes más graves y lesivos.  El cuidado diario debe incluir productos hidratantes y jabones que sean respetuosos con la barrera cutánea. Boskin Gel limpia la piel de forma suave a la vez que la hidrata gracias a su fórmula con glicerina. Es importante que las duchas sean cortas y con agua templada, así como secar la piel a toquecitos. Con la piel seca, podemos aplicar Boskin Crema, que además de proteger e hidratar la piel, ejerce un efecto antioxidante y antiinflamatorio. Al inicio del brote, podemos aplicar un producto sanitario para el eczema atópico como Eczaid, que tiene el mismo efecto que los corticoides sin los riesgos que estos suponen. Eczaid, con Ectoína y Ácido Hialurónico, protege y refuerza el sistema inmune de la piel, mejorando su función barrera, aliviando el picor y ejerciendo una potente acción antiinflamatorio, hidratante y reparadora. Además es apto para niños.  En casos de intenso picor, podemos aplicar Policalm Crema, que tiene propiedades calmantes y paliativas del prurito gracias a su fórmula con Azulenos y Polidocanol. Así, ayudaremos a disminuir el picor y evitar las heridas que se producen con el rascado, especialmente en casos de eczema atópico en niños.  Cuidar la piel a diario es la mejor manera de aumentar el tiempo entre brotes y reducir los síntomas del eccema atópico. Eso sí, siempre debemos seguir el tratamiento y las indicaciones de nuestro dermatólogo, así como acudir a la consulta si detectamos cualquier anomalía en nuestra piel.

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Rutina para pieles atópicas por la Dra. Aitana Robledo y Farmacia Senante

La Dra. Aitana Robledo de Dermatoclinic y Farmacia Senante han elaborado una rutina para cuidar las pieles con dermatitis atópica y aumentar el tiempo entre brotes atópicos. ¡Sigue leyendo para descubrirla! Bueno, bueno, bueno, este año 2021 nos está dando la bienvenida envuelto en un frente frío que ha dejado media península enterrada en la nieve, y como sabréis los que sufrís de dermatitis atópica (DA), el clima con temperaturas extremas como el frío que estamos padeciendo en estos momentos en muchísimos lugares de España es uno de los desencadenantes del brote atópico. Además de poder verse potenciado por los cambios de tejido de nuestra ropa y si contamos que salimos de las navidades donde hemos podido descuidar un poco la dieta…, el brote atópico puede haber sido casi inminente o que muchos lo sigáis sufriendo en este momento. La vuelta de las vacaciones y el estrés adicional que ha podido provocar “Filomena” pueden ser otro de los desencadenantes que potencien el curso del brote de esta patología, ya que añadido a todo lo anterior este estrés puede provocar cambios inmunológicos que alteren el estado de la piel.  Por eso es preciso realizar un cuidado especial de nuestra piel, tengamos o no alguna patología y, como siempre, lo principal es mantener una correcta hidratación y utilizar productos que se adecuen a las características de cada uno. Si además padecemos dermatitis atópica es importante extremar los cuidados para mantener nuestra piel en calma, evitando irritantes como limpiadores cutáneos, ropa de lana o fibras sintéticas, agua caliente, jabones que contengan detergentes. Para que lo entendáis bien voy a explicaros cuál es el proceso que sigue y cómo podemos estirar los tiempos inter-brote con cuidados específicos. Para ello vamos a utilizar “terminología científica” pero vamos a intentar adecuarla lo máximo posible para que todo aquel que curse con dermatitis atópica pueda entender que le ocurre a su piel, porque el conocimiento sobre la patología puede darte pautas para mejorar tus cuidados. QUÉ ES LA DERMATITIS ATÓPICA Y QUÉ PRODUCE EN NUESTRO ORGANISMO La dermatitis atópica es un proceso inflamatorio cutáneo crónico, caracterizada por un intenso prurito (que produce picor), de carácter recurrente. Usualmente aparece durante la infancia temprana y la niñez, pero puede persistir o comenzar en la vida adulta. Es una enfermedad multifactorial en la que están implicados factores genéticos, defectos en la función de la barrera cutánea, factores inmunológicos y factores ambientales. Además, destaca el aumento en la prevalencia de los últimos años y el gran impacto en la calidad de vida de las personas con dermatitis atópica y sus familias, pudiendo, además, generar un impacto psicológico nada desdeñable.  Todo esto hace que sea todo un reto tanto para los médicos especializados que la tratan, como son dermatólogos, dermatólogos pediatras, pediatras, alergólogos e inmunólogos, así como para la Atención Primaria y las oficinas de farmacia, pues son el primer profesional sanitario que ve al paciente niño o adulto y que hace un seguimiento de los pacientes con dermatitis atópica leve/moderada. Esta patología presenta una morfología y distribución muy característica en las lesiones que produce y que normalmente se presentan en los pacientes que la cursan, tanto que son típicas como: el eczema exudativo o liquenificado. Estas lesiones afectan típicamente a las flexuras, como el interior de los codos o la parte de atrás de las rodillas, y en su mayoría causan otro síntoma que va muy unido a la dermatitis atópcia y en muchos casos a otras patologías de la piel: EL PRURITO O PICAZÓN DE LA PIEL Los desencadenantes del prurito son varios, también puede depender del origen, pero en casi todos influye la histamina y una acción inflamatoria. Una barrera epidérmica dañada permite la penetración de agentes irritantes y pruriginosos, al igual que un contenido de agua en la piel menor del 10%, puede desencadenar prurito y rascado. Además, un gran porcentaje de los pacientes atópicos atribuyen el empeoramiento de sus síntomas al estrés emocional, lo cual tiene una traducción biológica por el sistema psiconeuroendocrinológico. Esto quiere decir que nuestro estado psicológico, neuronal y nuestro sistema endocrino están muy relacionados y cualquier desequilibrio puede producir la liberación de glucocorticoides, catecolaminas y neuropéptidos, que incentivan el brote atópico. La sudoración es otro factor que induce prurito ya que en pacientes atópicos aumenta la sudoración ecrina desencadenada por el neurotransmisor acetilcolina. Además, debido a una sensibilización central al prurito, perciben estímulos no pruriginosos como pruriginosos, es decir, el sudor provoca una reacción cutánea porque la piel está muy sensibilizada y percibe el sudor como una sustancia ajena al propio cuerpo.  Otros desencadenantes del prurito pueden ser agentes vasodilatadores como la histamina, la triptasa, la acetilcolina, la sustancia P y las prostaglandinas; y agentes vasoconstrictores como los neuropéptidos y las catecolaminas. CÓMO AUMENTAR LOS TIEMPOS INTER-BROTE Para conseguir reducir los brotes y aumentar el tiempo entre ellos, lo principal es elegir los productos adecuados y con formulaciones específicas para pieles sensibles o irritativas, ya que estarán compuestos por ingredientes respetuosos para este tipo de piel. Entre todos ellos, cabe destacar los denominados Medical Device o Productos Sanitarios, pues los productos con esta categoría son específicos para el cuidado de la patología a tratar y se diferencian porque vendrán marcados con el símbolo CE. Para poder realizar un cuidado íntegro de una piel irritativa o sensible hay que tener en cuenta los siguientes pasos: 1. Limpieza: A la hora de limpiar la piel sensible, siempre es preferible una ducha corta a un baño, y mejor con agua tibia que caliente. Ten en cuenta que a una piel irritativa no le sienta bien el calor o el contacto con el agua, si esta tiene mucho contenido calcáreo. Lo mejor para este caso es utilizar limpiadores que respeten la barrera protectora y no alteren el pH como Policalm Shower Gel para la ducha diaria. Gracias a su composición rica en ingredientes calmantes e hidratantes como la Urea, el extracto de Camomila y Oliva, Betaína, Alantoína, Aloe Vera, Vitamina E, Pantenol y Bisabolol ofrece un apoyo perfecto para el cuidado de pieles reactivas

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¿Los adultos tienen dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel caracterizada por síntomas como piel seca, irritada y enrojecida, causando un picor de mayor o menor intensidad. Normalmente, es una patología que afecta a los niños, pues suele manifestarse durante la infancia y raramente aparece por primera vez en edad adulta, aunque puede pasar en algunos casos. También hay algunas personas que siguen teniendo dermatitis atópica después de la pubertad. Sin embargo, a pesar de ser menos común entre la población adulta, su aparición sigue provocando incómodas molestias y síntomas que pueden afectar gravemente al desarrollo de la vida cotidiana. Ahora bien, el diagnóstico de la dermatitis atópica en adultos es más complejo, pues la presencia de eccemas no suele ser tan frecuentes como en los niños y pueden localizarse en otras zonas. Por eso, si vemos que aparecen eccemas recurrentes en la piel, es decir, unas zonas enrojecidas, descamadas y que producen picor, lo mejor es consultar a un dermatólogo especialista que pueda ejecutar un diagnóstico y tratamiento adecuado. ¿Cuáles suelen ser las causas desencadenantes de los brotes de dermatitis atópica? Productos de limpieza o cuidado de la piel: Es importante utilizar jabones suaves y proteger nuestra piel de productos químicos y de limpieza, pues pueden irritar la piel y causa exacerbaciones. También es aconsejable evitar fragancias o cosméticos que no sean adecuados para pieles atópicas y probarlos previamente en una pequeña zona para ver la reacción que nos producen. Estrés: El estrés y la ansiedad pueden afectar al estado de nuestra piel haciéndola más sensible, lo que sumado a que estos estados emocionales de nerviosismo suelen provocar que nos rasquemos más habitualmente, suele conllevar un empeoramiento de las lesiones y del picor. Cambios bruscos de temperatura: El frío o los contrastes de temperatura suelen provocar sequedad en la piel, favoreciendo la aparición de eccemas. La ropa: Los tejidos sintéticos o de lana normalmente provocan un empeoramiento de las lesiones, pues son más irritantes. Lo aconsejable es usar prendas de algodón que son transpirables y dejan respirar la piel. También es aconsejable evitar la ropa ajustada o con costuras, no abrigarnos demasiado y quitar las etiquetas que rozan. A la hora de lavarla, lo ideal es evitar el uso de químicos irritantes y utilizar productos específicos sin fragancias ni colorantes. ¿Qué cuidados diarios debemos realizar? Hidratar, hidratar, hidratar. La hidratación es la clave para cuidar y prevenir la dermatitis atópica, por lo que es esencial utilizar una crema hidratante específica que tenga un efecto antiinflamatorio e hidratante y además restaure la barrera cutánea. Eczaid crema tiene una fórmula única para prevenir y restaurar la barrera de la piel, aliviando síntomas como el picor o la inflamación. Además, puede usarse tanto en los brotes como en el mantenimiento. Duchas rápidas con agua tibia. El agua muy caliente y los baños largos provocan una mayor sequedad de la piel, lo que suele conllevar un empeoramiento del picor. Por eso es aconsejable tomar duchas breves y con el agua templada o, si es posible, fría, sin frotar en exceso la piel y secándola con suaves toquecitos. Mantener la temperatura constante a 20 – 22 grados. Es recomendable intentar mantener una temperatura estable en casa de entre 20 y 22 grados, utilizando un humidificador en invierno para que los sistemas de calefacción no resequen el ambiente. También se debe ventilar diariamente las habitaciones y limpiar el polvo con frecuencia, evitando alfombras, peluches u otros objetos que lo acumulen, pues los ácaros también pueden empeorar la dermatitis atópica. En cualquier caso, ante la aparición de lesiones en la piel, síntomas como picor o el empeoramiento de los eccemas, siempre se debe consultar a un dermatólogo que nos aconseje el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas.

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Cómo reconocer el eczema atópico en bebés

El eczema atópico, también conocido como dermatitis atópica o simplemente eczema o eccema, es una patología cutánea bastante común que afecta al 10% de los bebés y niños aproximadamente. Se suele manifestar por primera vez en el primer año de vida y aparece como una erupción roja o grisácea, inflamatoria y pruriginosa, normalmente en las zonas de flexión como el interior de codos y rodillas. No se conoce la causa exacta de la dermatitis atópica, aunque posiblemente se debe a una combinación de condiciones hereditarias y cotidianas que desencadenan su aparición. Normalmente, los síntomas del eczema atópico son bastante sencillos de identificar. El primer signo de dermatitis atópica suele ser el enrojecimiento, descamación e inflamación de la piel, acompañado de un intenso picor. Lo más habitual es sentir la piel seca y rugosa, incluso llegando a formar ampollas y costras que pueden supurar. Frecuentemente, estas erupciones se producen en zonas de flexión, como la parte interna de los codos y detrás de las rodillas, aunque puede producirse en otras zonas como el cuello, la cara las manos o los pies, especialmente en bebés. Otro signo característico de la dermatitis atópica es su evolución. Esta enfermedad progresa en brotes que se suceden con periodos de remisión. Durante los brotes, la piel empeora y se acentúan los síntomas, mientras que en las remisiones desaparecen, aunque la piel suele presentar sequedad de forma permanente. Existen factores desencadenantes que favorecen la aparición de brotes como el estrés, los tejidos sintéticos, agentes irritantes como el cloro de las piscinas, infecciones, el sudor o temperaturas extremas. En los bebés, además, podemos identificar esta patología por la incomodidad que produce debido a la intensidad del picor. Esto provoca que se rasquen hasta el punto de hacerse heridas, incluso que no puedan dormir por la noche. Además, los niños que sufren eczema atópico suelen desarrollar otras patologías como asma o alergias. Ante la presencia de síntomas que nos hagan sospechar que nuestro hijo sufre dermatitis atópica, lo mejor es llevarlo a su dermatólogo para que nos confirme si se trata de eczema atópico o no, así como para que nos facilite información detallada y un tratamiento para aliviar la sintomatología. En cualquier caso, lo más aconsejable suele ser mantener la piel hidratada en todo momento con productos específicos como Eczaid crema, que restauran la barrera cutánea y calman el picor y la irritación, y evitar en la medida de lo posible los factores desencadenantes de los brotes del eczema.

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