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¿Tengo la piel seca?

La piel es el órgano que se encarga de aislarnos y protegernos del medio exterior, ejerciendo una función barrera esencial para nuestra supervivencia. Esta función barrera se desarrolla mejor cuando la piel está en buenas condiciones y el manto hidrolipídico está equilibrado. Sin embargo, tanto los factores internos como los medioambientales o externos pueden afectar a la salud de nuestra piel, debilitándola y haciendo que no cumpla su función óptimamente. Cuando hablamos de piel seca o xerosis nos referimos a la falta de hidratación en la piel, lo que resulta en una piel rugosa, áspera, tensa, rígida y en ocasiones descamada, que suele provocar incomodidad, tirantez y picor. Puede producirse por una deficiencia en los lípidos de la barrera dérmica, es decir, faltan lípidos esenciales para crear una buena barrera protectora y retener la hidratación, o por una deficiencia en factores naturales de hidratación como las sales o los azúcares. ¿Cómo reconocerla? La piel seca se puede reconocer porque tiene un aspecto característico: se vuelve rígida y rugosa debido al aumento de células muertas en la dermis y en ocasiones se puede producir descamación e incluso grietas. En cualquier caso, siempre es recomendable consultar a nuestro dermatólogo para que determine si padecemos piel seca, si ésta está causada por otra patología y el tratamiento más adecuado. Pero… ¿por qué pica? El picor es un síntoma típico de la piel seca que se produce como resultado de la deshidratación. Esta falta de agua produce alteraciones en la barrera cutánea, lo que hace que el sistema inmunitario reaccione liberando histamina y provocando que la piel reaccione de manera exagerada. Entonces es cuando sentimos ese picor que a veces puede resultar tan incómodo. Eso sí, el picor en la piel no siempre implica que padezcas piel seca, pues hay otras causas que provocan prurito, desde patologías como la psoriasis hasta el simple estrés. Por eso siempre es recomendable consultar a un especialista. ¿Cuáles son las causas de la piel seca? La piel seca puede aparecer por multitud de causas, si bien es cierto que hay personas más propensas a padecerla que otras. Entre las causas más frecuentes encontramos la edad, pues la piel pierde grosor con el paso de los años, el clima, especialmente los climas secos, el viento y el sol, la contaminación, ciertos medicamentos como los corticoides, el estrés y el cansancio, la calefacción, algunas enfermedades como la diabetes o no consumir la suficiente cantidad de agua a diario. ¿Qué puedo hacer para evitar la piel seca? No siempre es fácil combatir la sequedad, pues hay muchos factores que influyen en el daño de la barrera cutánea. Sin embargo, incluir algunos pasos en nuestra rutina de cuidado diario o procurar mantenernos hidratados seguramente mejore los síntomas de la piel seca en poco tiempo. Por eso, te dejamos algunos consejos para mantener tu piel hidratada y reducir la sintomatología: Evita los cambios bruscos de temperatura: Procura moderar la temperatura en torno a los 22º y mantener la humedad del ambiente cuando tengas la calefacción encendida. No abuses del agua caliente: El agua caliente reseca mucho la piel, por lo que es aconsejable ducharnos con agua tibia o fría. Además, es aconsejable usar geles específicos para pieles secas como Policalm Shower Gel, que hidrata y calma el prurito. Usa guantes: Protegen las manos del frío y evitan que se resequen. Agua, agua y agua: Intenta beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día e incluir en tu dieta alimentos ricos en agua y antioxidantes, como frutas y verduras. Hidrata tu piel a diario: Es esencial utilizar cremas hidratantes para restaurar la barrera dérmica. Para ello, Policalm Crema será tu aliado porque además de hidratar en profundidad, contiene activos calmantes como el Aloe Vera que calman el picor y ayuda a eliminar las células muertas de la piel.

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¿Por qué en la nieve quema más el sol?

Cuando hablamos de quemarnos, prácticamente a todos nos viene a la cabeza una imagen de la playa en un día de pleno calor en agosto tumbados en la toalla con la sensación de que la piel nos arde. Y es que en muchas ocasiones asociamos quemarnos con el calor y la playa, pero la radiación solar no tiene por qué estar directamente relacionada con las altas temperaturas. Esto se debe a que las quemaduras solares las provocan los rayos ultravioletas, no el calor en sí, pues hay factores como las nubes, el viento o la altitud que hacen que disminuya la temperatura pero no la radiación. Los rayos ultravioletas o rayos UV es la radiación que llega desde el sol a la Tierra y, aunque la atmósfera nos protege de algunos, muchos otros llegan a la superficie. Esta radiación llega de tres formas: radiación directa, cuando nos da la luz del sol directamente, radiación difusa, que es la que proviene de la dispersión de parte de la radiación y es mayor en días nublados, y radiación reflejada, que es la que rebota en la superficie terrestre. Cuando vamos a esquiar, tirarnos en trineo, o simplemente dar un paseo por la nieve, la radiación solar aumenta por varios factores, independientemente de la temperatura ambiente. Pero nos quemamos más cuando hace calor, podemos pensar. Pues bien, es cierto que en los días fríos normalmente nos quemamos menos que en los días más calurosos, pero esto se debe a que el frío hace que nos pongamos más ropa de abrigo como gorros, bufandas o manga larga, mientras que cuando hace calor tendemos a quitarnos ropa y dejar un mayor porcentaje de nuestra piel expuesto al sol. Pero centrémonos en la pregunta, ¿por qué en la nieve quema más el sol? 1. La altitud. Por regla general, la nieve suele estar en zonas de gran altitud como las montañas. A mayor altitud, más cerca estamos del sol y menor es la densidad atmosférica, por lo que la atmósfera absorbe una menor proporción de rayos UV y, lógicamente, aumenta el nivel de radiación. Concretamente, cada 1000 metros de altitud, la radiación solar aumenta entre un 10% y un 15%.  2. La radiación reflejada. El nivel de radiación reflejada depende de la superficie terrestre donde se proyecten los rayos del sol. Este porcentaje de energía reflejada por una superficie es lo que denominamos albedo y está muy relacionado con el color, siendo el blanco el que más refleja y el negro el que más absorbe. Así, la espuma del mar refleja aproximadamente un 25% y la arena seca de la playa sobre un 15%. En el caso de la nieve, nos encontramos con una de las superficies que más radiación refleja, reflejando hasta un 80% de los rayos que inciden en ella y proyectándolos de nuevo en nuestra piel. Estos son los dos factores principales que provocan que «nos quememos más en la nieve», pero no los únicos que afectan a nuestra piel. El frío, el viento y la humedad también hacen que la piel se irrite, especialmente en las zonas más sensibles que se encuentran expuestas como son la cara y las manos. Por eso, si vamos a esquiar o a pasar el día en la nieve es esencial echar en la mochila un buen protector solar que nos proteja de la radiación y mantenga la piel hidratada para minimizar los efectos del frío en ella. Prototype50+ es una crema solar indicada para pieles sensibles, por lo que en condiciones de bajas temperaturas aporta una gran hidratación y confort evitando que la piel se reseque. Se absorbe con rapidez y no deja residuo graso, por lo que es ideal si nos vamos a poner una bufanda o gorro encima, y no irrita los ojos. Además, el formato Face Cream de 50 ml. se puede llevar cómodamente en una mochila pequeña, para que puedas repetir la aplicación cómodamente aprovechando el viaje del telesilla. Aparte de la piel, es muy importante proteger los ojos con unas buenas gafas polarizadas  y no quitárnoslas nunca, incluso aunque no estemos esquiando. Siempre que estemos en el exterior debemos tener las gafas solares puestas. También es aconsejable utilizar un gorro para proteger el cuero cabelludo, y guantes para evitar que las manos sufran el viento, el frío o el contacto con la nieve en las caídas. Si vamos con los peques de la familia, hay que estar muy pendientes para repetir la aplicación de la crema solar como máximo cada dos horas y evitar que se quiten la ropa o las gafas de sol, pues muchas veces se agobian con tanta prenda de abrigo y tienden a dejar expuesta la piel de los brazos o los ojos sin protección. Y si ya tienes todo el equipo, la crema solar y las gafas en la mochila, ¡pásatelo genial en la nieve este puente!

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Tu rutina de cuidado diario para pieles con acné

Cuando aparece una espinilla, la primera reacción después de entrar en pánico (siempre salen en el momento más inoportuno) es tratar de hacer que desaparezca aplicando todos los tratamientos y remedios caseros que se nos ocurren o que encontramos en Internet. Cuando vemos que no surte mucho efecto, el siguiente paso es aplicar diez kilos de maquillaje y corrector para tratar de disimularla. Sin embargo, cuando tratamos una espinilla que ya ha llegado a la superficie y nos olvidamos del resto de la piel, lo más probable es que no sirva para nada e incluso empeore la situación. Mantener la piel libre de imperfecciones no es actuar cuando ya han aparecido, sino adoptar una rutina de limpieza y cuidado diario adaptada a nuestra piel, en este caso con tendencia acneica. Esta rutina de belleza debe basarse en 4 pilares esenciales: limpieza, hidratación, protección y transformación. Estos pilares deberían estar presentes en la rutina de cuidado diario de cualquier persona, siempre utilizando productos adecuados para su tipo de piel, a pesar de que en este artículo nos centraremos en la rutina que deben seguir las personas que sufren acné. 1. Limpieza. Tener una piel saludable y sin imperfecciones comienza por una buena limpieza diaria. Así, conseguiremos eliminar las células muertas y el exceso de grasa, además de evitar que la suciedad e impurezas se acumulen en la piel y obstruyan los poros. Para ello, debemos elegir un limpiador adecuado y utilizarlo dos veces al día, por la mañana y por la noche. Acnaid Jabón Líquido limpia la piel en profundidad a la vez que previene la aparición del acné gracias a su composición a base de extracto de agua de nenúfar, piroctona olamina y glicerina. Además, es anti-bacteriano, cicatrizante y antioxidante, ayudando a que la piel se mantenga tersa y minimizando el riesgo de infección. 2. Hidratación. Una vez la piel está limpia, es el momento de aplicar una crema hidratante y libre de aceites que aporte al rostro todo el agua que necesita. No nos cansamos de repetir que la hidratación es clave para mantener la piel sana y luminosa. Para las pieles con tendencia al acné es incluso más importante mantenerla hidratada, pues ante la falta de agua, la piel produce más grasa y, por tanto, aparecen más granitos. Una piel adecuadamente hidratada forma una capa protectora muy eficaz contra los agentes externos como el frío, el viento o la contaminación, por lo que la necesidad de generar grasa para protegerse es menor. 3. Protección. Es posible que parezca que en los meses fríos del año la protección solar no es tan necesaria, pero la radiación solar sigue siendo la misma y zonas como las manos o el rostro siguen estando igual de expuestas a los rayos UV. Incluso aunque parezca que el sol elimina los granitos, su efecto es justo el contrario, y puede provocar nuevos brotes y dejar cicatrices permanentes del acné. Por eso, es de vital importancia seguir utilizando un protector solar que prevenga el daño del sol en nuestra piel. Prototype 50+ Face Cream es una crema de protección solar con SPF 50+ que, además de proteger, hidrata y repara la piel. Además, no deja residuo graso, por lo que puede usarse en pieles con acné. 4. Transformación. Conocer nuestro tipo de piel es indispensable para aplicarle los cuidados que necesita, y en el caso de la piel con tendencia acneica es importante utilizar un producto que nos ayude a regular la producción de sebo y disminuir la aparición de granitos. Acnaid Gel es un novedoso tratamiento para el acné gracias a su innovadora composición con peróxido de hidrógeno y ácido salicílico. Los resultados son visibles en pocas semanas, y su fórmula produce un menor riesgo de irritación y no reseca la piel. Se recomienda usarlo 1 o 2 veces al día.    Por supuesto, lo más importante para que esta rutina funcione (además de ponerla en marcha) es ser constante, ya que los resultados normalmente no son inmediatos y para mantenerlos debemos seguir realizando nuestra rutina de cuidado facial diariamente. Aún así, pronto sentirás que tu piel está más luminosa, tersa e hidratada, y con un poco de paciencia no tardarás en notar que el acné se ha reducido visiblemente. ¡Comprométete con la salud de tu piel cada día y disfrutarás de una piel libre de granitos!

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Cómo mantener tu piel hidratada en verano

Cuando hablamos de cuidado de la piel, uno de los factores fundamentales es la hidratación. Mantener la piel hidratada no sólo nos da un aspecto luminoso, joven y saludable, sino que también evita la aparición de líneas de expresión y la pérdida de elasticidad a largo plazo. Además, tener la piel deshidratada puede llegar a ser bastante molesto, pues provoca tirantez, descamación e incluso prurito. Así pues, proporcionarle los cuidados adecuados hará que nos sintamos más guapas y más cómodas, sobre todo en esta época en la que solemos exponer al aire libre más zonas de nuestra piel. Por supuesto, la piel tiene su propio sistema de hidratación. Sin embargo, con la llegada del verano, hay muchos factores como la sudoración, la exposición al sol y al cloro, o las altas temperaturas, que hacen que la piel pierda mucho líquido. Por eso, es importante tener eso en cuenta y aportar un extra de cuidado para tener una piel sana y protegida. A pesar de lo que pueda parecer, mantener la piel hidratada es bastante sencillo: basta con incluir algunos pasos en nuestra rutina diaria y notaremos considerablemente la diferencia. Bebe más líquidos La hidratación de la piel comienza desde dentro. Si mantenemos nuestro cuerpo hidratado, nuestra piel también lo estará. Para ello, asegúrate de ingerir bastante agua o bebidas refrescantes como tés fríos o zumos de frutas, incluso aunque no tengas sed. De esta manera no sólo estarás cuidando tu piel desde dentro, sino que todo tu cuerpo agradecerá un aporte extra de líquido. ¡Recuerda que estamos compuestos mayoritariamente por agua! Nutre tu cuerpo con alimentos ricos en agua Los alimentos que contienen una gran cantidad de agua como frutas y verduras también favorecen la hidratación, pues aportan a nuestro cuerpo los líquidos y las sales minerales que necesita.  Además, evitar las grasas saturadas ayuda a lucir una piel sin exceso de grasa, y la Vitamina C de algunos vegetales y frutas favorece la formación de colágeno, proteína que mantiene la elasticidad de la piel y previene su envejecimiento. Limpia y exfolia tu piel con mayor frecuencia Durante todo el día estamos expuestos a una gran variedad de factores que dejan residuos e impurezas en nuestra piel. La contaminación, por ejemplo, deposita partículas sobre la piel que, sumadas a las toxinas y  secreciones de nuestras propias células, hace que una buena higiene sea esencial para tener una piel sana y cuidada. Debemos limpiar la piel con productos adecuados a diario, y realizar exfoliaciones para eliminar las células muertas una vez a la semana. Así, favoreceremos su oxigenación y regeneración, y tendremos una piel más suave y luminosa. Protégete de la exposición al sol Uno de los factores más dañinos para nuestra piel en verano son los rayos UVA. El sol tiene multitud de efectos nocivos, pues además de causar quemaduras y enfermedades, reseca la piel y acelera el envejecimiento celular. Por eso, es muy importante proteger nuestra piel antes y durante la exposición al sol con un buen protector solar, como por ejemplo Prototype50+. Lo ideal es usar protección solar no sólo en piscinas o playas, sino también en las zonas expuestas a los rayos UVA cuando salimos a la calle, especialmente en las horas de mayor riesgo. Hidrata tu piel tras la exposición al sol Por mucho que protejamos nuestra piel de la radiación solar, es importante aplicar un plus de hidratación tras haber estado expuestos al sol. Elegir una loción hidratante adecuada a nuestro tipo de piel nos proporcionará la hidratación necesaria. Existen cremas que también proporcionan un efecto refrescante y calmante, que además de cuidar la piel, nos hacen sentir más fresquitas y cómodas. Mantener la piel hidratada en verano es tan fácil como seguir estos sencillos consejos. Sin embargo, las pieles sensibles o con mayor tendencia a la sequedad a veces necesitan algunos cuidados más, especialmente en esta época del año. Enrojecimiento de la piel, prurito o descamación son algunos de los síntomas que delatan la  irritación de nuestra piel. En estos casos, lo ideal es aplicar un producto específico que tenga un efecto hidratante más profundo, que alivie y calme los síntomas de forma rápida y efectiva. Por ejemplo, Policalm crema tiene propiedades paliativas del picor, hidratando y calmando las zonas irritadas de la piel con tendencia al prurito y dejando una agradable sensación de confort. También es muy habitual que el cuero cabelludo sea una de las zonas que más se reseca en verano, pues muchas veces no nos detenemos a prestarle los mismos cuidados que al resto de la piel. Policalm spray, por ejemplo, es un producto sanitario que proporciona un alivio inmediato y duradero al picor del cuero cabelludo, se puede aplicar en seco o en mojado y no deja residuo graso. Vayas donde vayas, ¡ya no tienes excusa para no hidratar tu piel en vacaciones!

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Dermatitis seborreica: entrevista a José Manuel Martín, delegado de Olyan en Madrid

Aunque el calor se niega a abandonarnos, el otoño ya ha llegado y la piel se resiente, mostrando alteraciones de diversos tipos que en ocasiones requieren de consulta con un médico especialista. Este es el caso de la dermatitis seborreica, una enfermedad que puede afectar tanto a la cara y cuero cabelludo como el cuerpo, y que supone el 10% de las visitas a los dermatólogos. Como ocurre en otros casos, muchas personas pueden padecer dermatitis seborreica sin saberlo, por eso hemos entrevistado a José Manuel Martín, delegado de Olyan Farma en Madrid, para que nos dé unas indicaciones básicas para identificarlo y combatirlo. ¿Qué es la dermatitis seborreica? La dermatitis seborreica es una enfermedad de la piel que consiste en una secreción anómala de grasa en zonas como la cara y el cuero cabelludo principalmente, pero también puede aparecer en el resto del cuerpo. Los síntomas más comunes son piel irritada y escamosa y, en el caso de la piel del cuero cabelludo, piel casposa. ¿Cómo se puede tratar la dermatitis seborreica? Existen determinados productos en el mercado con una combinación antimicótica de máxima eficacia para tratar esta enfermedad de la piel, como Oliprox, de Olyan Farma. Oliprox está compuesto por antifúngicos de amplio espectro y con una combinación novedosa: Climbazol y Piroctona Olamina. También contiene ácido glicólico, con efecto exfoliante para mantener la piel limpia. Dentro de la gama de productos de Oliprox está la crema, con manteca de karité que proporciona efectos beneficiosos a la piel gracias al alto contenido de vitaminas y ácidos grasos. Además la crema presenta una máxima penetración cutánea gracias a su formulación con cristales líquidos, que difunden los principios activos en la estructura lamelar de la piel, mejorando su hidratación. Además de su excelente cosmética y eficacia para tratar la dermatitis seborreica, ¿qué ventajas tiene el uso de la gama de productos Oliprox? El champú contiene acondicionador, con lo cual, además de tratar la dermatitis seborreica, deja el cabello suave y desenredado. En el caso de Oliprox Espuma es de fácil aplicación en zonas pilosas y zonas corporales extensas, y no deja residuo graso. Está indicado para el tratamiento de dermatitis seborreica y pitiriasis versicolor y gracias a su novedosa tecnología, no necesita aclarado y su aplicación resulta sencilla, cómoda y sin pérdidas de producto. ¡Su formulación es única en el mercado en espuma!

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No lo pienses dos veces: usa protector solar este verano

Con la llegada del verano, el sol aprieta más que nunca y nuestra piel se ve expuesta a su radiación con tan solo ir a trabajar o salir a comprar. Por ello, es fundamental tomarse en serio la necesidad de protegernos para evitar quemaduras que, en ocasiones, pueden derivar en algo más serio como alergias o cáncer de piel. Esto es algo a tener en cuenta durante los meses de verano y no únicamente cuando nos vamos de vacaciones. Y es que, aún sabiendo que debemos usar protector solar, todavía muchas personas arriesgan su salud por conseguir un bronceado intenso. Tener una piel bonita en verano no está reñido con protegerla y cuidarla, ya que existen cremas solares, como Prototype 50+, ricas en betaglucano y Uniprotect PT3, con acción reparadora y estimulación de la inmunidad de la piel. De esta forma, y siguiendo los consejos de los expertos, se puede disfrutar del sol sin riesgo a quemarse. Recuerda: Elige un factor de protección adecuado a tu tipo se piel. Aplica el protector solar 30 minutos antes de la exposición al sol para garantizar su efectividad. Extiende de manera uniforme por todo el cuerpo una cantidad suficiente de producto, prestando especial atención en las zonas más delicadas como orejas, párpados, pliegues y empeines. Reaplica el producto cada 2-3 horas y después de cada baño. La linea Prototype  50+ no solo proporciona protección a la piel, si no que además es muy cómoda de usar puesto que no deja máscara blanca, es de rápida absorción y no irrita los ojos. ¡Ahora ya no hay excusa para no usar protector solar!

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