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Radiación solar: ¿qué tipos hay y qué daños causan?

El verano comienza y muchos la esperamos con ganas para poder sentir cómo nuestra piel vibra con su energía, sin embargo los rayos solares y la radiación solar pueden provocar daños irreparables en nuestra piel. Para poder disfrutar del sol en esta época, no hace falta recordar que es necesario utilizar fotoprotección alta para protegerse del sol, ¿pero conocéis todos los tipos de radiación solar que pueden dañar nuestra piel? Desde Olyan Farma queremos enseñarte cómo luchar contra ellos para evitar desde simples quemaduras hasta el temido cáncer de piel. Aunque los últimos estudios nos dicen que la mayoría tenemos asimilado la importancia de la protección solar, muchos no somos conscientes de todos los rayos que emite el sol y del daño que cada uno puede causar en nuestra piel. Nos sabemos lo básico: Evitar las horas de máxima exposición entre las 12 y las 16h Buscar la sombra y utilizar prendas que nos protejan del sol: gorra, camisetas, gafas de sol que filtren la radiación UV… Utilizar protección solar alta, de entre 30 y 50 SPF, y aplicarlos 30 minutos antes de salir de casa y volver a aplicarlo cada dos horas, tanto si nos bañamos como si no. ¿Pero cuántos sabemos que el sol emite infinidad de radiaciones luminosas? Además de los conocidos rayos UVA y UVB y la radiación visible, también podemos encontrar rayos cósmicos, rayos gamma, rayos X y los IR o infrarrojos. ¿Conocíais también la radiación asociada al uso de pantallas como el móvil o las Tablets tan cotidianas en nuestro día a día? ¿Y sabíais que son tan perjudiciales como los rayos UV? Los efectos de todos estos tipos de rayos solares en la piel, pueden provocar fotoenvejecimiento o envejecimiento prematuro, producido por el daño oxidativo celular que puede causar esas odiosas manchas, o incluso daños irreparables o patologías tan importantes como el cáncer de piel.   Tipos de Radiación Solar Como podéis observar los efectos de la radiación solar en nuestra piel pueden ser irreparables, pero tomar el sol de manera adecuada mejora nuestra piel y nuestra calidad de vida, ya que interviene en procesos tan importantes como la creación de vitamina D. Gracias al filtro natural que esta presente en la atmósfera, la capa de Ozono, solo dos terceras partes de la radiación que emiten los rayos solares llegan a la Tierra. Como veis en el diagrama no aparecen los rayos cósmicos, los rayos gamma, los rayos X y los rayos UVC, evitando así que la parte más dañina de la radiación solar incida en nuestra piel. Esta radiación “maligna” es absorbida por el ozono evitando así que lleguen a la superficie terrestre. Estas radiaciones se caracterizan por ser las radiaciones de onda mas corta, lo que les da la característica fatal de penetrar mucho más profundamente. La radiación que sí llega a nosotros es la UVA, UVB, los Rayos Visibles que contienen la Luz Azul que también transmiten las pantallas de nuestros dispositivos portátiles y los rayos IR-A (Infrarrojos). A continuación vamos a ver cada uno de estos rayos, que son los que realmente nos afectan. Rayos UV Estos son los culpables de producir el fotoenvejecimiento celular, lo que a la larga produce manchas, arrugas y flacidez, además del conocido eritema solar o quemadura solar. Este no es el único daño al que te expones sin la adecuada protección solar, ya que pueden llegar a producir cáncer de piel o incluso alterar el sistema inmunitario. Cuando inciden en la mucosa ocular sin la debida protección pueden provocar Cataratas. Este grupo se divide en 3 tipos de rayos: UVA, UVB y UVC. Como hemos visto, los rayos UVC son absorbidos por la protectora capa de Ozono, así que sólo tenemos que preocuparnos por los UVA y UVB. Esta radiación viaja dentro del haz de luz que el sol proyecta hacia nosotros todos los días del año, y como toda luz puede reflejarse en distintas superficies. La nieve refleja hasta el 80 % de los rayos UV, el agua un 25 % (aún sumergido a 40 cm de profundidad penetrara en tu piel), y la arena un 15 %. Existe la creencia de que sólo hay que protegerse del sol si vamos a estar tostándonos en la playa, pero ahora vamos a comprobar que no es así. Las longitudes de onda de los rayos UV son mucho más intensas a mayor altitud, lo que nos indica que también son mucho más dañinas en la cima de una montaña que al nivel del mar. La gran diferencia entre los rayos UVA y los UVB es que la mayoría de la radiación UV que llega a la tierra es la de tipo A, atraviesan cristales, nubes y penetran mas profundamente en la piel, hasta un 50% de esta radiación llega a la dermis, y esto lo hacen durante todo el año. Son los responsables de la oxidación celular y producen un “bronceado inmediato”, tanto es así que son los utilizados en las cabinas de bronceado, con las que hay que tener máximo cuidado porque la radiación que emiten también puede provocar cáncer de piel. Los rayos UVA también son los responsables de la formación de radicales libres, que son los precursores del cáncer de piel, por eso es tan necesario el tratamiento preventivo que aconsejan todos los dermatólogos: exponerse el tiempo adecuado con la adecuada protección. No nos referimos solo al factor solar de alta graduación que lleven el símbolo UVA rodeado con un círculo, los complementos como las gafas de sol y gorras son igualmente necesarios. Por otro lado, los rayos UVB no penetran con tanta profundidad en la piel. Sólo el 85 % son absorbidos por la epidermis, y aproximadamente un 15 % llega hasta la dermis. Son los responsables del maravilloso “bronceado playero” con el que estamos soñando durante medio año, y a diferencia del producido por los rayos UVA, este sí que se mantiene en el tiempo. Sin embargo, aunque los rayos UVB puedan parecer inofensivos, esconden un lado oscuro: Los daños producidos por este tipo de rayos son irreparables. Estos rayos son

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Cómo cuidar tus cicatrices este verano

Cuando se produce una lesión o herida, la piel comienza un complejo proceso de cicatrización que puede ser más o menos largo en función de la gravedad del daño. Durante todo este proceso, es importante tener un especial cuidado con la zona afectada para asegurar una correcta cicatrización y que a posteriori se note lo menos posible. Ahora bien, desde que nos hacemos una herida hasta que se cura completamente se suceden varias fases, las cuales es importante conocer de cara al cuidado de la piel: 1. Fase de coagulación o hemostasia: Esta primera fase comienza justo después de que se produzca la lesión, ya que cuando se produce una herida y comienza a sangrar el primer proceso que se pone en marcha es la coagulación para detener la hemorragia. Una vez los coágulos de sangre se secan, se forma la costra que protege el tejido dañado y evita infecciones.  2. Fase de inflamación. Una vez formada la costra, empieza la respuesta del sistema inmunitario para combatir las posibles infecciones y proteger la herida. A la vez, los vasos sanguíneos se expanden para permitir que llegue suficiente oxígeno y nutrientes a la herida. Como consecuencia, durante los días posteriores a la lesión, la zona se presenta inflamada y enrojecida, incluso puede supurar un líquido transparente.  3. Fase proliferativa: En esta etapa es cuando se regenera el tejido dañado y la herida comienza a hacerse más pequeña. Los glóbulos rojos colaboran en la creación del colágeno, que son las fibras base para el nuevo tejido. Esto sucede de 10 a 20 días después de que se produjera la lesión. 4. Fase de remodelación: Comienza cuando ya se ha reparado la dermis y la piel de la zona se vuelve más fuerte. Esta etapa puede durar hasta 2 años en función de la lesión, y finaliza con la cicatriz final. Durante este tiempo podemos notar tirantez, picor o un leve enrojecimiento en la cicatriz, señal de que la lesión aún no está completamente curada.  Las cicatrices aparecen porque el tejido nuevo que se utiliza para restaurar la piel es distinto al original, aunque cuando las heridas son superficiales normalmente la cicatriz desaparece por completo. Aún así un adecuado cuidado de la piel durante toda la cicatrización acelera el proceso y ayuda a que la cicatriz sea menos visible. Por eso, ahora te vamos a dar algunos consejos para que este verano cuides bien tus cicatrices y que la marca sea lo menor posible:   ¡Lo primero! Si te haces una herida, lo primero es lavar la lesión y procurar curarla para que no se infecte. En el caso de que sea una herida más grande, es importante acudir al médico para que evalúe los daños y nos indique cómo cuidar la zona. También es importante estar alerta ante cualquier síntoma de infección como fiebre, dolor intenso o mal olor.  No te arranques la costra. Hay que procurar no tocar la herida y es importantísimo no arrancar nunca la costra, pues cuando el tejido nuevo está listo se caerá por sí sola,  y si la quitamos antes alargaremos el tiempo de curación y quedará una mayor cicatriz.  Hidrata la zona constantemente. Mantener la piel hidratada facilita su regeneración y mantiene su elasticidad para que se recupere mejor.  ¡Cuidado con el sol!  Es esencial intentar evitar la exposición al sol y aplicar un protector solar SPF 50+ cuando vaya a estar expuesta, pues el nuevo tejido es muy sensible a la radiación solar y podría aumentar la pigmentación de la cicatriz.  Prototype 50+ es perfecto para cicatrices porque además de proteger la piel la mantiene hidratada en profundidad durante 24 horas, lo cual conserva la barrera protectora de la piel y facilita la correcta cicatrización. Aplica un tratamiento cicatrizante.  Exscar es un producto sanitario para la prevención y el tratamiento de cicatrices de todo tipo, nuevas o antiguas, que repara y devuelve la elasticidad a la piel gracias a su fórmula a base de silicona, ácido hialurónico y extractos vegetales. Aplicándo Exscar 2 o 3 veces al día conseguiremos disminuir el picor y la coloración, facilitando una adecuada cicatrización. Lo ideal es aplicar esta crema dando un suave masaje circular para evitar adherencias y combinarla con Prototype 50+  para una adecuada protección solar. ¡Y a disfrutar del verano!

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¿Te proteges bien del sol?

En las últimas décadas la sociedad ha ido tomando cada vez más conciencia sobre el daño que puede provocar la radiación solar y la importancia de proteger la piel de la exposición al sol. Y no es de extrañar, pues hay muchos casos de cáncer de piel a pesar de ser uno de los más fáciles de prevenir. Sin embargo, muchas veces nuestra piel está expuesta a la radiación solar sin que seamos conscientes de ello, lo que provoca que el daño cutáneo se vaya acumulando casi sin darnos cuenta. Por eso en este artículo te vamos a contar los fallos más comunes que se suelen cometer en cuanto a protección solar y cómo podemos solucionarlos. Vayas donde vayas, ¡llévate la crema solar! Cuando vamos a la playa o a la piscina, normalmente ya tenemos más que asumido que es esencial echar en el bolso un buen protector solar para no parecer gambitas al día siguiente. Pero, ¿y cuando vamos al campo? ¿o jugamos al fútbol en exterior? ¿o incluso cuando nos tomamos un tentempié en una terraza? Es verdad que la playa y la piscina son los lugares en los que más expuestos estamos al sol normalmente, pero eso no quiere decir que en otros sitios estemos «a salvo». Los paseos por el campo, aunque sean entre árboles, también suelen conllevar una alta exposición al sol, al igual que los deportes al aire libre. De hecho, lo ideal es echarnos crema todos los días en las zonas que van a estar expuestas al sol, como la cara o el escote. Prototype50+ Face Cream te será fácil de llevar en el bolso gracias a su cómodo formato de 50ml, y podrás aplicarla en cualquier zona cuando lo necesites. Así, reduciremos en gran medida la cantidad de rayos UV que recibimos y además conseguiremos prevenir el envejecimiento prematuro de la piel. La cara, los hombros, los brazos… ¿dónde tenemos que echarnos crema solar? ¡En todos los lugares expuestos! Puede parecer una tontería, pero muchas veces nos acordamos de echarnos crema en la cara, hombros, brazos, escote, y piernas y olvidamos otras zonas importantes pero que igualmente están expuestas al sol. Por ejemplo, las orejas suelen ser una zona bastante olvidada a la hora de echarnos protección, ¡y no están exentas de sufrir patologías cutáneas como el cáncer de piel! Por eso, cuando te eches crema te recomendamos que repases también estas zonas que son las que se suelen olvidar: Las manos: Son de las partes más expuestas y aunque las usamos para echarnos la crema, rara vez nos acordamos de aplicar la crema en ellas. Además, aplicar crema solar en las manos previene la aparición de las típicas manchas en la piel, y lograremos que a la larga luzcan más jóvenes. La nuca: Especialmente en las personas con el pelo corto, en los chicos o cuando llevamos el pelo corto, suele ser una zona muy expuesta que pocas veces se protege. ¡No la olvides! Contorno de ojos y párpados: Tendemos a evitar esta zona porque las cremas «pican en los ojos», a pesar de ser muy sensible. Prototype50+ no pica en los ojos, así que puedes aplicarla tranquilamente en torno a los ojos y proteger bien esa zona. Los pies: Otra de las grandes zonas olvidadas, seguro que no es la primera vez que nos embadurnamos en crema y se nos olvidan los pies. Y claro, luego no hay quien se ponga unas chanclas, o peor, ¡se te queda la marca de las chanclas para todo el verano! Por eso es importante no olvidarnos de ellos y aplicar crema solar en los pies, sobre todo en el empeine. Cicatrices y tatuajes: Cualquier zona que ha sufrido una herida o intervención, se convierte en una zona sensible, por lo que es importante aplicar un protector solar con SPF 50+. Prototype50+  no sólo tiene una alta protección, sino que además mantiene la zona hidratada para aliviar la tirantez, dejando una agradable sensación de confort. En cualquier caso, cada vez que vayamos a estar muy expuestos al sol, lo mejor es revisar que todas las zonas que reciben radiación solar están bien protegidas. También es interesante el uso de gorros para proteger el cuero cabelludo, ¡y le daremos un toque a nuestro look! Ahora que ya sabemos dónde, ¿cómo es la forma adecuada de aplicarse bien el protector solar? Para que cuando lleguemos a casa no parezca que llevamos un traje de camuflaje, es importante aplicar bien la crema solar. Para ello, procuraremos aplicarlo 30 minutos antes de la exposición al sol, echando una cantidad generosa de crema y extendiéndola uniformemente por toda la piel, procurando que no se quede ningún hueco sin cubrir. Prototype50+ es fácil de aplicar y se absorbe rápidamente, sin dejar residuo graso e hidratando la piel. Además es muy importante volver a repetir la aplicación al menos cada 2 horas, controlando este tiempo especialmente cuando el día esté nublado, haga viento o estemos en el agua, pues son factores que alivian la sensación de calor y hacen que nos olvidemos de que los rayos UV están incidiendo en nuestra piel. Vayas donde vayas, ¡safe and sun!

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¿Por qué en la nieve quema más el sol?

Cuando hablamos de quemarnos, prácticamente a todos nos viene a la cabeza una imagen de la playa en un día de pleno calor en agosto tumbados en la toalla con la sensación de que la piel nos arde. Y es que en muchas ocasiones asociamos quemarnos con el calor y la playa, pero la radiación solar no tiene por qué estar directamente relacionada con las altas temperaturas. Esto se debe a que las quemaduras solares las provocan los rayos ultravioletas, no el calor en sí, pues hay factores como las nubes, el viento o la altitud que hacen que disminuya la temperatura pero no la radiación. Los rayos ultravioletas o rayos UV es la radiación que llega desde el sol a la Tierra y, aunque la atmósfera nos protege de algunos, muchos otros llegan a la superficie. Esta radiación llega de tres formas: radiación directa, cuando nos da la luz del sol directamente, radiación difusa, que es la que proviene de la dispersión de parte de la radiación y es mayor en días nublados, y radiación reflejada, que es la que rebota en la superficie terrestre. Cuando vamos a esquiar, tirarnos en trineo, o simplemente dar un paseo por la nieve, la radiación solar aumenta por varios factores, independientemente de la temperatura ambiente. Pero nos quemamos más cuando hace calor, podemos pensar. Pues bien, es cierto que en los días fríos normalmente nos quemamos menos que en los días más calurosos, pero esto se debe a que el frío hace que nos pongamos más ropa de abrigo como gorros, bufandas o manga larga, mientras que cuando hace calor tendemos a quitarnos ropa y dejar un mayor porcentaje de nuestra piel expuesto al sol. Pero centrémonos en la pregunta, ¿por qué en la nieve quema más el sol? 1. La altitud. Por regla general, la nieve suele estar en zonas de gran altitud como las montañas. A mayor altitud, más cerca estamos del sol y menor es la densidad atmosférica, por lo que la atmósfera absorbe una menor proporción de rayos UV y, lógicamente, aumenta el nivel de radiación. Concretamente, cada 1000 metros de altitud, la radiación solar aumenta entre un 10% y un 15%.  2. La radiación reflejada. El nivel de radiación reflejada depende de la superficie terrestre donde se proyecten los rayos del sol. Este porcentaje de energía reflejada por una superficie es lo que denominamos albedo y está muy relacionado con el color, siendo el blanco el que más refleja y el negro el que más absorbe. Así, la espuma del mar refleja aproximadamente un 25% y la arena seca de la playa sobre un 15%. En el caso de la nieve, nos encontramos con una de las superficies que más radiación refleja, reflejando hasta un 80% de los rayos que inciden en ella y proyectándolos de nuevo en nuestra piel. Estos son los dos factores principales que provocan que «nos quememos más en la nieve», pero no los únicos que afectan a nuestra piel. El frío, el viento y la humedad también hacen que la piel se irrite, especialmente en las zonas más sensibles que se encuentran expuestas como son la cara y las manos. Por eso, si vamos a esquiar o a pasar el día en la nieve es esencial echar en la mochila un buen protector solar que nos proteja de la radiación y mantenga la piel hidratada para minimizar los efectos del frío en ella. Prototype50+ es una crema solar indicada para pieles sensibles, por lo que en condiciones de bajas temperaturas aporta una gran hidratación y confort evitando que la piel se reseque. Se absorbe con rapidez y no deja residuo graso, por lo que es ideal si nos vamos a poner una bufanda o gorro encima, y no irrita los ojos. Además, el formato Face Cream de 50 ml. se puede llevar cómodamente en una mochila pequeña, para que puedas repetir la aplicación cómodamente aprovechando el viaje del telesilla. Aparte de la piel, es muy importante proteger los ojos con unas buenas gafas polarizadas  y no quitárnoslas nunca, incluso aunque no estemos esquiando. Siempre que estemos en el exterior debemos tener las gafas solares puestas. También es aconsejable utilizar un gorro para proteger el cuero cabelludo, y guantes para evitar que las manos sufran el viento, el frío o el contacto con la nieve en las caídas. Si vamos con los peques de la familia, hay que estar muy pendientes para repetir la aplicación de la crema solar como máximo cada dos horas y evitar que se quiten la ropa o las gafas de sol, pues muchas veces se agobian con tanta prenda de abrigo y tienden a dejar expuesta la piel de los brazos o los ojos sin protección. Y si ya tienes todo el equipo, la crema solar y las gafas en la mochila, ¡pásatelo genial en la nieve este puente!

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Guía básica para el cuidado de la piel de tu bebé

La piel de los bebés es mucho más delicada, permeable y fina que la de un adulto. Por eso, se merece un mimo y cuidado especial, ya que tienen una piel muy frágil desde que nacen hasta los 3 años aproximadamente. Después del nacimiento, es normal que la piel de las extremidades y las manos esté algo arrugada, así como que se mude esa primera capa de piel y se le pelen las manos y muñecas, ¡no te asustes! Conforme va cumpliendo meses, su piel se normaliza y está suave e hidratada. Aún así, sigue siendo más fina, sensible y permeable, pues esta hipersensibilidad le resulta muy útil al bebé a la hora de conocer el mundo exterior y de percibir sensaciones. Por eso, es importante tomar algunas precauciones para evitar alteraciones cutáneas, aunque sin obsesionarnos con ello. La temperatura de la casa. Lo ideal es que la temperatura de vuestro hogar se mantenga constante a unos 24 grados, evitando subir más la calefacción para que no se reseque la piel del bebé abrigándolo más si fuera necesario. Elige la ropa adecuada. La piel de los bebés tienen poca tolerancia a las fibras artificiales y sustancias químicas, por eso, lo mejor es vestirlo con prendas hechas de tejidos naturales como el algodón o el lino. También es aconsejable cortar las etiquetas, que suelen provocar irritación, y lavar la ropa con detergentes ultrasuaves y sin suavizantes al menos durante el primer año de vida. Si se trata de un niño atópico, su piel es especialmente sensible a las fibras sintéticas y a la lana, por lo que debemos mantener estos cuidados incluso conforme se vaya haciendo mayor. El baño. Los bebés pueden bañarse diariamente o cada dos días con un jabón específico para bebés, aunque los recién nacidos sólo deben  bañarse con agua tibia, e ir incorporando los jabones para bebés progresivamente. Lo primero es comprobar con un termómetro que la temperatura del agua es la adecuada: debe estar entre los 20º y 22º. Es aconsejable que el cuarto de baño esté a unos 37º y preparar todo lo que vayamos a necesitar previamente. Es importante controlar el tiempo del baño y no tener al bebé en la bañera más de 5 minutos, lavándole el cuero cabelludo a conciencia para eliminar el sudor y la suciedad justo antes de sacarle del agua, pues la cabeza es una zona por la que los bebés pierden mucho calor. Al secarlo, hay que hacerlo con delicadeza, dándole ligeros toquecitos y sin frotar, comprobando que no queda humedad en los pliegues de la piel. Para los bebés que sufren dermatitis atópica, los pediatras aconsejan bañarlos dos o tres veces por semana, pues la barrera cutánea se altera con el baño y pueden aparecer más síntomas. Si mantenemos una buena higiene al cambiarle el pañal, limpiando la zona con una esponja y le lavamos las manitas no hace falta darles un baño a diario, y menos usar jabón, a no ser que al pequeño le relaje el agua calentita antes de dormir. No te olvides de la hidratación. Después del baño no debemos olvidar aplicar con un suave masaje una crema hidratante que mejore la barrera de la piel y la mantenga hidratada. En el caso de los bebés con piel atópica, se les debe aplicar una crema específica para tratar los síntomas y cuidar la piel con dermatitis atópica como Eczaid, una crema con una innovadora fórmula que previene y restaura las alteraciones de la barrera cutánea hidratando la piel en profundidad. El cambio de pañal. La zona del pañal es una zona muy sensible y delicada. Por eso debemos limpiar el culito del bebé con toallitas especiales o con agua y un gel específico. Debemos realizar la limpieza desde la zona más limpia a la más sucia, y desde delante hacia detrás, procurando no arrastrar la suciedad. Una vez el bebé este limpio, debemos aplicar una crema o pomada que proteja la zona del pañal y evite irritaciones. Perfumes y colonias, sin alcohol. No es recomendable utilizar ningún tipo de perfume o colonia en el bebé, pues tienen un potencial irritante y alergizante bastante algo. Aún así, si decidimos usarlos, lo ideal es que se apliquen sobre la ropa en zonas que no pueda chupar, nunca directamente sobre la piel o el pelo del bebé, y siempre, siempre, utilizar colonias y perfumes sin alcohol. ¡Nos vamos de paseo! Cuando salgamos de paseo en los meses de otoño e invierno, debemos abrigar adecuadamente al bebé y cubrir las zonas más delicadas para protegerle del frío. Así evitaremos tanto resfriados como que el frío le reseque la piel. Aunque en esta época del año normalmente está nublado y no hay mucho sol, es esencial proteger la piel del bebé de la radiación solar aplicándole una crema solar específica en las zonas expuestas. Por ejemplo, Prototype Kids & Family además de proteger de los rayos UV, hidrata en profundidad la piel. Bebés con piel atópica. Es bastante frecuente que los niños sufran erupciones en la piel en ciertos momentos durante su desarrollo. Estas erupciones no suelen tener mayor importancia, pero sí que resultan bastante molestas porque provocan picor. Los eczemas irritan y enrojecen la piel, y los más pequeños pueden hacerse heridas al rascarse, por lo que hay que prestarles un cuidado especial. Para prevenir  y tratar la aparición de estos eczemas y mantener la barrera cutánea en buen estado, se pueden aplicar cremas como Eczaid, que hidratan la piel, calman los síntomas y previenen la aparición de nuevos brotes. También es interesante utilizar jabones especiales para pieles atópicas. En cualquier caso, si observamos cualquier tipo de alteración en la piel de nuestro pequeño, lo mejor es acudir al dermatólogo para que evalúe el problema y elabore un diagnóstico para determinar el tratamiento más adecuado.

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Cómo mantener tu piel hidratada en verano

Cuando hablamos de cuidado de la piel, uno de los factores fundamentales es la hidratación. Mantener la piel hidratada no sólo nos da un aspecto luminoso, joven y saludable, sino que también evita la aparición de líneas de expresión y la pérdida de elasticidad a largo plazo. Además, tener la piel deshidratada puede llegar a ser bastante molesto, pues provoca tirantez, descamación e incluso prurito. Así pues, proporcionarle los cuidados adecuados hará que nos sintamos más guapas y más cómodas, sobre todo en esta época en la que solemos exponer al aire libre más zonas de nuestra piel. Por supuesto, la piel tiene su propio sistema de hidratación. Sin embargo, con la llegada del verano, hay muchos factores como la sudoración, la exposición al sol y al cloro, o las altas temperaturas, que hacen que la piel pierda mucho líquido. Por eso, es importante tener eso en cuenta y aportar un extra de cuidado para tener una piel sana y protegida. A pesar de lo que pueda parecer, mantener la piel hidratada es bastante sencillo: basta con incluir algunos pasos en nuestra rutina diaria y notaremos considerablemente la diferencia. Bebe más líquidos La hidratación de la piel comienza desde dentro. Si mantenemos nuestro cuerpo hidratado, nuestra piel también lo estará. Para ello, asegúrate de ingerir bastante agua o bebidas refrescantes como tés fríos o zumos de frutas, incluso aunque no tengas sed. De esta manera no sólo estarás cuidando tu piel desde dentro, sino que todo tu cuerpo agradecerá un aporte extra de líquido. ¡Recuerda que estamos compuestos mayoritariamente por agua! Nutre tu cuerpo con alimentos ricos en agua Los alimentos que contienen una gran cantidad de agua como frutas y verduras también favorecen la hidratación, pues aportan a nuestro cuerpo los líquidos y las sales minerales que necesita.  Además, evitar las grasas saturadas ayuda a lucir una piel sin exceso de grasa, y la Vitamina C de algunos vegetales y frutas favorece la formación de colágeno, proteína que mantiene la elasticidad de la piel y previene su envejecimiento. Limpia y exfolia tu piel con mayor frecuencia Durante todo el día estamos expuestos a una gran variedad de factores que dejan residuos e impurezas en nuestra piel. La contaminación, por ejemplo, deposita partículas sobre la piel que, sumadas a las toxinas y  secreciones de nuestras propias células, hace que una buena higiene sea esencial para tener una piel sana y cuidada. Debemos limpiar la piel con productos adecuados a diario, y realizar exfoliaciones para eliminar las células muertas una vez a la semana. Así, favoreceremos su oxigenación y regeneración, y tendremos una piel más suave y luminosa. Protégete de la exposición al sol Uno de los factores más dañinos para nuestra piel en verano son los rayos UVA. El sol tiene multitud de efectos nocivos, pues además de causar quemaduras y enfermedades, reseca la piel y acelera el envejecimiento celular. Por eso, es muy importante proteger nuestra piel antes y durante la exposición al sol con un buen protector solar, como por ejemplo Prototype50+. Lo ideal es usar protección solar no sólo en piscinas o playas, sino también en las zonas expuestas a los rayos UVA cuando salimos a la calle, especialmente en las horas de mayor riesgo. Hidrata tu piel tras la exposición al sol Por mucho que protejamos nuestra piel de la radiación solar, es importante aplicar un plus de hidratación tras haber estado expuestos al sol. Elegir una loción hidratante adecuada a nuestro tipo de piel nos proporcionará la hidratación necesaria. Existen cremas que también proporcionan un efecto refrescante y calmante, que además de cuidar la piel, nos hacen sentir más fresquitas y cómodas. Mantener la piel hidratada en verano es tan fácil como seguir estos sencillos consejos. Sin embargo, las pieles sensibles o con mayor tendencia a la sequedad a veces necesitan algunos cuidados más, especialmente en esta época del año. Enrojecimiento de la piel, prurito o descamación son algunos de los síntomas que delatan la  irritación de nuestra piel. En estos casos, lo ideal es aplicar un producto específico que tenga un efecto hidratante más profundo, que alivie y calme los síntomas de forma rápida y efectiva. Por ejemplo, Policalm crema tiene propiedades paliativas del picor, hidratando y calmando las zonas irritadas de la piel con tendencia al prurito y dejando una agradable sensación de confort. También es muy habitual que el cuero cabelludo sea una de las zonas que más se reseca en verano, pues muchas veces no nos detenemos a prestarle los mismos cuidados que al resto de la piel. Policalm spray, por ejemplo, es un producto sanitario que proporciona un alivio inmediato y duradero al picor del cuero cabelludo, se puede aplicar en seco o en mojado y no deja residuo graso. Vayas donde vayas, ¡ya no tienes excusa para no hidratar tu piel en vacaciones!

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5 razones para utilizar un buen protector solar

Llega el verano y, con él, los días de playa y piscina, excursiones por el campo y actividades disfrutando del buen tiempo al aire libre. Sin embargo, hay que tener cuidado con el sol, pues por muy atractivo que nos resulte el bronceado, la exposición solar prolongada sin la protección adecuada puede provocar ciertos problemas en la piel como quemaduras o queratosis actínica, e incluso, en los peores casos, cáncer de piel.   1. Quemaduras solares Las quemaduras solares es el primer problema que aparece tras la exposición prolongada al sol, y también el más frecuente. Se caracterizan por el enrojecimiento de la piel, y suelen aparecer entre 4 y 24 horas después de la sobreexposición a los rayos UVA. Los síntomas pueden variar desde la piel sensible y caliente hasta ampollas, fiebre, escalofríos, naúseas o erupción cutánea en los casos más graves. A pesar de que las quemaduras solares son temporales, el daño que se produce en las células cutáneas suele ser permanente, lo cual puede tener serias consecuencias a largo plazo, incluyendo el cáncer y el envejecimiento prematuro de la piel. 2. Queratosis actínica La queratosis actínica o queratosis solar es una enfermedad que se manifiesta en forma de parches de piel gruesa y escamosa que aparece tras la exposición prolongada y continua al sol, generalmente durante varios años. El daño solar se va acumulando, por lo que suele aparecer en las zonas que habitualmente están expuestas al sol como el rostro, los brazos, las manos y el cuero cabelludo. Un cierto porcentaje de queratosis actínica se puede convertir eventualmente en cáncer de piel, por lo que se debe consultar a un especialista que evalúe los cambios en la piel y pueda determinar cuando las manchas son cancerosas  y cuando no. 3. Cáncer de piel El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente, y su aparición está relacionada con la exposición prolongada a los rayos ultravioleta. Los más comunes son el carcinoma de células escamosas y el carcinoma de células basales, aunque el más conocido usualmente es el melanoma, pues es el que tiene una tasa de mortalidad más alta. Su aparición se suele diagnosticar por la aparición de un lunar, protuberancia, imperfección o marca atípicos, o por un cambio inusual y sospechoso en el aspecto o sensación de un área de la piel. 4. Envejecimiento prematuro de la piel Otra de las consecuencias de la sobreexposición al sol es la aparición de arrugas y manchas y pérdida de elasticidad de la piel. Esto se debe a que los rayos UVA aceleran el envejecimiento de las células cutáneas que dan firmeza a la piel, alterando su proceso natural. 5. Alergia al sol La alergia al sol normalmente se caracteriza por la aparición de erupciones que provocan enrojecimiento y picazón en la piel, aunque la más frecuente es la erupción polimorfa lumínica, también conocida como intoxicación solar. Este tipo de alergia al sol suele aparecer en primavera o al principio del verano, manifestando síntomas como pequeños bultos y pápulas, normalmente en la cara y el escote. Para evitar todos estos problemas que causa la exposición a los rayos UVA en la piel, lo más importante es evitar el sol en las horas de mayor radiación y protegerse utilizando un buen protector solar como Prototype50+ en todo momento. Es importante aplicar la crema solar media hora antes de la primera exposición y repetir su aplicación cada dos horas como mínimo en abundante cantidad. El uso de gorros, gafas y camisetas, así como beber agua continuamente para estar hidratados también son importantes a la hora de disminuir los efectos nocivos del sol. Hay que tener especial cuidado con los más pequeños de la familia, utilizando para ellos una protección específica y de mayor factor, como por ejemplo Prototype Kids & Family, pues son los mas sensibles a la radiación. Este verano, no olvides protegerte del sol de forma segura, ¡y a disfrutar de las vacaciones!

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4 trucos para prevenir el acné

El acné no es un problema de la piel que se limita únicamente a los adolescentes y muchos adultos lo padecen durante toda su vida, siendo una patología de la piel y no algo relacionado con la edad. Cada vez existen tratamientos más efectivos para evitar la aparición de granitos en la cara (no siendo la única parte del cuerpo afectada, ya que también aparece con frecuencia en la espalda, por ejemplo) pero existen hábitos que puedes realizar de forma diaria en casa que mantendrán tu piel cuidada. Además, desde Olyan Farma recomendamos completar esta rutina con la gama de productos Acnaid, ya que sus propiedades antibacterianas y antioxidantes tratarán tu cara con todo el mimo del mundo. ¿Cómo evitar el acné? Rutina de cuidado de la piel 1. Desmaquíllate todas las noches Al final de cada día desmaquíllate con un producto adecuado para tu tipo de piel, ya que usar uno que no sea apto puede tener efectos negativos. Completa este ritual con un limpiador, como Acnaid Cleanser, que se encargará de retirar cualquier resto de suciedad de la piel, más allá del maquillaje. Si vives en una gran ciudad, seguro que habrás comprobado como la propia contaminación ensucia nuestro rostro. Además, Acnaid Cleanser no necesita aclarado. 2. Lávate bien la cara por la mañana El gesto de lavarse la cara por las mañana puede ser la clave de un mayor control del acné, ya que nos deshacemos de la suciedad acumulada en la piel por la noche. El contacto con la almohada, el pelo y, en muchas ocasiones, sudor, se acumulan durante las horas de descanso y el agua no es suficiente para retirarlo. Por eso, recomendamos usar Acnaid Jabón Líquido, ya que su composición rica en extracto de agua de nenúfar, piroctona olamina y glicerina limpiará tu cara en profundidad sin resecar la piel. Se usa con un jabón normal que se aclara al final, pero con un formato muy cómodo y que permite una mejor dosificación. 3. Trata los granitos rebeldes del acné ¡Olvídate del truco casero de aplicar pasta de dientes en los granos! Además de poder ser contraproducente para la piel, existen productos para un tratamiento efectivo de los granitos más molestos del acné. Utiliza productos dermatológicos y siempre bajo el asesoramiento de tu médico o farmacéutico. Desde Olyan Farma te recomendamos Acnaid Gel para el tratamiento de esos granitos, ya que se aplica sobre una zona concreta, es de rápida absorción y no deja residuo graso. Puedes incluirlo dentro de tu rutina matutina ya que al no ser fotosensible puede utilizarse en cualquier época del año y no decolora los tejidos. Sin olvidarnos de lo más importante: además de ser efectivo, cuida tu piel porque no irrita ni reseca. 4. Protege e hidrata tu piel durante el día Por último recordarte que después de la limpieza, es necesario aplicar un producto hidratante y protegerla debidamente del sol, no sólo en verano, ¡los 365 días del año! Utiliza siempre productos indicados para pieles con tendencia acneica, libres de aceites minerales y con ingredientes no comedogénicos. Mantén a raya el acné y luce una piel bonita todo el año siguiendo estos 4 consejos. Son 5 minutos al día que merecen la pena. Tu piel lo notará.

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No lo pienses dos veces: usa protector solar este verano

Con la llegada del verano, el sol aprieta más que nunca y nuestra piel se ve expuesta a su radiación con tan solo ir a trabajar o salir a comprar. Por ello, es fundamental tomarse en serio la necesidad de protegernos para evitar quemaduras que, en ocasiones, pueden derivar en algo más serio como alergias o cáncer de piel. Esto es algo a tener en cuenta durante los meses de verano y no únicamente cuando nos vamos de vacaciones. Y es que, aún sabiendo que debemos usar protector solar, todavía muchas personas arriesgan su salud por conseguir un bronceado intenso. Tener una piel bonita en verano no está reñido con protegerla y cuidarla, ya que existen cremas solares, como Prototype 50+, ricas en betaglucano y Uniprotect PT3, con acción reparadora y estimulación de la inmunidad de la piel. De esta forma, y siguiendo los consejos de los expertos, se puede disfrutar del sol sin riesgo a quemarse. Recuerda: Elige un factor de protección adecuado a tu tipo se piel. Aplica el protector solar 30 minutos antes de la exposición al sol para garantizar su efectividad. Extiende de manera uniforme por todo el cuerpo una cantidad suficiente de producto, prestando especial atención en las zonas más delicadas como orejas, párpados, pliegues y empeines. Reaplica el producto cada 2-3 horas y después de cada baño. La linea Prototype  50+ no solo proporciona protección a la piel, si no que además es muy cómoda de usar puesto que no deja máscara blanca, es de rápida absorción y no irrita los ojos. ¡Ahora ya no hay excusa para no usar protector solar!

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